Habemus Pensiones Públicas

Habemus Pensiones Públicas

Apoyándome en el famoso refrán, «nunca es tarde si la dicha es la buena», espero que así sea, parece ser que todas las formaciones políticas son conscientes que el gran reto, en estos momentos en España, es la viabilidad del Sistema de Pensiones con el fin de poder mantener el Estado del Bienestar.

Nuestro Sistema de Pensiones se basa en el llamado Sistema de Reparto de Caja, el cual se caracteriza por las Cotizaciones son Indefinidas, mientras que los Beneficios están previamente definidos, no relacionándose necesariamente con lo aportado durante toda la vida activa. Es importante clarificar que las personas que están actualmente en activo no están aportando para componer su pensión futura, sino para sostener las pensiones actuales.

Desde 1990 existe en España el sistema de separación de fuentes de financiación: las pensiones contributivas se financian con las cotizaciones de empresarios y trabajadores; las pensiones no contributivas se financian a través de los Presupuestos Generales del Estado, por los mecanismos generales de recaudación impositiva. Era absolutamente predecible que dicha situación sería un hecho cierto, teniendo en cuenta que la comodidad de un sistema de reparto de caja está supeditada a las pirámides poblaciones y al volumen de aportaciones al mismo.

La expectativa vital de una mujer en España al nacer es de 85,7 años, mientras que en el caso de los hombres alcanza los 80,2, contabilizando ambos sexos la media es de 83 años. El gasto en pensiones sube un 2,9 % en octubre, hasta 8.316 millones, nueva cifra récord. El número de cotizantes, que aunque está proyectando ligeras mejoras sigue lejos de números que permitan hacer frente al número de pensionistas, más aún, teniendo en cuenta la brutal devaluación salarial que se ha producido en España, lastrando los ingresos de los nuevos cotizantes que se unen gracias a la mejora del mercado laboral. «Insisto, absolutamente Predecible».

Cierto es, «ya era hora», que todas las organizaciones políticas son conscientes que la situación será insostenible siendo el gran reto de su gestión. Pero no es menos cierto, la inexistencia de unanimidad para afrontar o resolver dicha situación, teniendo propuestas muy dispares.

Algunos proponen dar sostenibilidad al Sistema financiándolo a través de la Carga Impositiva, otros mayor elasticidad en la cotización que incentive posponer la edad de jubilación y otros la inclusión de un Sistema Nominal cuyo pretexto es que la cuantía de la lesión sea directamente proporcional a las aportaciones realizadas durante el ciclo de vida laboral.

Es primordial que todos ellos alcancen un consenso cuya meta sea dar viabilidad al Sistema Público de Pensiones, a través de:

  •  Mínimo garantizado: con el fin de mantener la solidaridad del sistema actual, o lo que corresponde a las Pensiones no Contributivas. Esta cuantía sólo se percibiría si no hay otras fuentes de ingresos y para aquellos con pensiones muy bajas a través de la dotación de complementos.
  • Cuentas nacionales: el trabajador tendrá derecho a recibir durante su jubilación el equivalente a lo que ha cotizado. Se trata de un modelo totalmente de reparto, equitativo en función de lo cotizado.
  • Sistema de Revalorización Constante: la revalorización anual de las pensiones se relaciona con la subida de los salarios, en una especie de equilibrio intergeneracional, con el fin de garantizar la no pérdida del poder adquisitivo. Cuentas individuales: un % del salario de los trabajadores irá destinado a estas cuentas. Con esa cantidad, pueden invertir en los diferentes fondos o productos existentes, o, si lo prefieren, en un fondo público, gestionado por el Gobierno y que invierte con criterios más conservadores. A partir de la edad fijada se puede empezar a cobrar el dinero acumulado permitiéndose asociar beneficiarios. En esencia es un modelo capitalización, con algunas restricciones en cuanto a retirada de fondos o beneficiarios.

Todo ello iría ligado a una Política de Información, Claridad y Transparencia con periodicidad anual, indicando los haberes tanto de la cuenta nacional como de la cuenta individual. El trabajador conocerá con precisión la cuantía de la pensión que le quedaría, en función también de a qué edad elige retirarse. Es el trabajador el que decide, dentro de unos límites, si prefiere jubilarse antes con una pensión más reducida o ahorrar algo más y retrasar el fin de su vida activa.

No es el gran reto de España sino la asignatura preeminente, pendiente e imprescindible de todas las fuerza políticas.

Tienen ustedes de plazo hasta el próximo 20 de diciembre para tratar de pormenorizar y garantizar a todos los ciudadanos españoles el Estado del Bienestar, siendo uno de los pilares básicos del Sistema Público de Pensiones.

Tribuna escrita por Julio Fdez. García.

Publicado por elEconomista.

 

Enviar comentario

Pin It on Pinterest

WhatsApp chat